En su juventud, Aivar sirvió en la Guardia real, pero la abandonó con varios de sus camaradas para unirse a una banda de mercenarios tras participar en una serie de expediciones punitivas contra campesinos rebeldes. Han pasado muchos años y, de aquellos que sirvieron con él, no queda nadie con vida. Sus amigos perecieron en combate en las orillas de continentes lejanos. Aivar es una figura importante entre los que llevaron al reino a la destrucción. Un reino antiguamente unido. Ha visto a reyes autoproclamados alcanzar la gloria para después caer; ha visto a gente rica, sin preparación para la guerra, luchando por mantener su posición. ¿Queda algo del alma de ese caballero joven y honesto que un día fue?